BRAINS: el primer colegio desconectado de la red

Jose María de Lapuerta Montoya y Paloma Campo Ruano
29. november 2020
Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

Algunas veces, uno tiene la suerte, de verse envuelto en procesos que sólo pueden traer cosas buenas. Cuando aceptaron nuestras dos propuestas: Proponer “nuevos espacios educativos” y que fuera récord de no consumir energía no renovable, vimos que aquello sólo podría traer “cosas buenas”.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

El que en este nuevo edificio de bachillerato las aulas sean diáfanas, ampliables y dotadas de todas las tecnologías punteras, no era novedad. Sí lo era que el aprendizaje se pudiera dar fuera de las mismas aulas. Una familia de espacios, formalmente parecidos, como la silueta de una antigua llave cambiada de escala, con un banco perimetral circular, acogen esos encuentros. El primero en el acceso, quiere desaparecer hacia el exterior con una fachada especular entre arboles adultos. Es el de acogida, para que un profesor mantenga una conversación con unos padres, sin esconderse. También enseña, bajo luces cenitales, las actividades del colegio.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

El segundo, en el corazón de la planta baja, fomenta trabajos en pequeños grupos de alumnos, tutorías de un profesor, momentos de relajo individual.  El tercero es el mejor. Un espacio de graderío-biblioteca abierto a un sorprendente jardín elevado. Dos hojas correderas gigantes (y sofisticadas para cumplir los estándares Passivhaus Plus), convierten en muchos momentos del año, en un solo espacio las gradas donde algunos rebuscan en sus “ipads”, con el jardín donde otros tumbados en el césped o sentados en bancos circulares alrededor de 4 árboles adultos, aprenden lo que sea.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña
Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

Desde el exterior, el jardín elevado con grandes árboles de hoja caduca (la losa se quiebra para dejar 1,25 metros de tierra vegetal), quiere contar que allí se estudia y se aprende de otra forma, mirando a utopías exteriores de otras épocas. Su iluminación artificial, bajo los troncos, proyectando las copas sobre la fachada, produce imágenes atractivas e irreales.

Los materiales del colegio son: vidrio serigrafiado en verde, flotando, para todas las fachadas. La llave exterior de acceso de vidrio espejo, que quiere no existir, solo reflejar cosas. El patio inglés del gimnasio de sótano, frente una pared de hormigón sin cuidar, llena de trepadoras. Dentro del gimnasio hemos puesto unos ojos de buey reciclados de otras obras (de vidrio antifuego) para que los alumnos se asomen a su cuarto de máquinas.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

Que vean a donde llegan los pozos canadienses, cómo funciona la aerotermia. Hasta dónde llega la energía fotovoltaica. Todos los controles de calidad del aire y de CO2 de cada espacio. Donde se enchufan y acumulan las baterías para los días grises. Con flechitas y letreros de pintura blanca, para que lo entiendan y se sientan orgullosos. La discusión sobre el propio edifico y sus estrategias como ventana docente.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

Trabajamos desde el inicio en un colegio que pueda funcionar desconectado de la red, altamente eficiente, funcionando mediante energía procedente de fuentes renovables. El diseño parte de una condición de baja demanda energética de calefacción y refrigeración con datos de 10 kWh/(m²a) de calefacción y 10 kWh/(m²a) de refrigeración), bajo el estándar Passivhaus Plus: Prácticamente toda la energía consumida procede de fuentes renovables.

Para alcanzar este objetivo, se instala un fuerte aislamiento térmico continuo sin puentes térmicos (ψ≤0,01W/(m2K), un alto nivel de hermeticidad en toda la envolvente al paso del aire y altas calidades en el acristalamiento (Ug≤0,08W/(m2K), con vidrios tripalit en fachada norte.

Además de estos requisitos, indispensables en Passivhaus, se diseña el edificio teniendo en cuenta la compacidad, el control de la orientación y del viento y la integración de la vegetación. Se plantea frente a las aulas a sur y oeste, la colocación de arbolado de hoja caduca para protección del sol en verano, y paso del mismo en invierno.

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

Un sistema de ventilación con recuperación de calor garantiza una óptima calidad y renovación y del aire interior. El aire de impulsión al recuperador de calor viene pre-calentado o pre-enfriado por pozos canadienses. De esta forma, el recuperador consumirá menos energía para calentar o enfriar el aire de ventilación. En cuanto a la producción de energía renovable, se disponen en cubierta 141 m2 de paneles fotovoltaicos, que generan energía eléctrica para autoconsumo.

En cuanto al control del sistema de ventilación y climatización, mediante la medición de las condiciones de confort individuales por aulas (temperatura, humedad, concentración de CO2), y una gran definición en instrumentación y control del aire de renovación y del agua de climatización, se logra la priorización de las fuentes de energía pasivas (pozos canadienses) respecto a las fuentes activas de producción (aerotermia), así como reducir el consumo eléctrico mediante el diseño de caudal variable en su distribución. Todo ello, reflejado en un sistema de monitorización que permite la parametrización del sistema y el seguimiento de las condiciones de confort en tiempo real

En los espacios libres de parcela se ha configurado un entorno ajardinado, permeable, un bosque de abedules y arces, genera a su alrededor un ambiente de confort, favorecido por la absorción de la radiación solar, evapotranspiración y la mitigación del calor mediante sombras y superficies refrescantes, minimizándose la cuantía de pavimentación

Colegio BRAINS, De Lapuerta + Campo | Foto: Manuel Ocaña

El edificio se diseña pensando en que pueda ser un modelo de referencia en el aprendizaje de los alumnos sobre la eficiencia y sostenibilidad, haciéndoles partícipes de los ciclos y procesos energéticos del edificio. Para ello se dejan visibles y accesibles la llegada de los pozos canadienses al recuperador de calor, los paneles fotovoltaicos o los controles de CO2 mediante pantallas informativas al entrar en el edificio. Un colegio referente en sostenibilidad. El edificio se enfoca hacia esa estrategia Passivhaus como reto; otros enfoques, otras estrategias, son posibles para la discusión sobre una arquitectura que le gustaría mejorar lo que encontró cuando llegó. La innovación en el diseño y el edificio construido abarca a todas las escalas del diseño y ha resultado apasionante y divertida. En las reuniones cuando empezando, había mucha, mucha gente, alrededor de la mesa. Muchos de nosotros aprendiendo.

Colegio BRAINS
  • Localización: Calle María Lombillo, 9, Madrid
  • Autores/Equipo Redactor: De Lapuerta + Campo Arquitectos (Jose María de Lapuerta Montoya y Paloma Campo Ruano)
  • Ingeniería: Valladares
  • Estructura: Calconsa
  • Climatización: Daimat
  • Passivhaus Diseño: Zero Energy
  • Fotografía: Manuel Ocaña

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