Renzo Piano diseña el nuevo viaducto sobre el rio Polcevera en Génova

 Antonio La Gioia
21. diciembre 2018
Rendering del proyecto ganador del nuevo viaducto sobre el Polcevera - Visualización: cortesía Salini-Impregilo
La ‘idea de puente’ ofrecida por el arquitecto genovés pocos días después del derrumbe del Puente Morandi es la base de la propuesta ganadora presentada por la asociación de empresas formada por Salini Impregilo, Fincantieri e Italferr.
La situación de urgencia - reglamentada por la Directiva 24/2014 de la Unión Europea - ha permitido al alcalde de Génova y Comisario Extraordinario para la reconstrucción del viaducto Marco Bucci saltar los largos y complejos procedimientos de un concurso de proyectos y de las licitaciones de servicios y de obras. La adjudicación del encargo ha llegado tras una convocatoria emitida el día 16 de noviembre en la que se establecía como fecha límite el día 26 de noviembre para presentar las propuestas relativas al proyecto preliminar del nuevo viaducto, a su realización (incluyendo plazos y presupuestos) y a la demolición de las partes todavía integras del Puente Morandi. Todo lo contrario a lo que propugnaba Luca Zevi, vicepresidente del IN / ARCH, Instituto Nacional de Arquitectura Italiana, en la entrevista concedida para Spanish-Architects el pasado mes de octubre.
Fotomontaje del proyecto ganador del nuevo viaducto sobre el Polcevera - Visualización: cortesía Salini-Impregilo
IN / ARCH se ha hecho promotor de varias iniciativas de concienciación para que se tuviera en cuenta la posibilidad de restaurar la infraestructura a través de una intervención de restauración y reintegración y para que la elección del tipo de intervención se hiciera a través de un correcto análisis de costo-beneficio y de un concurso internacional de proyecto del que Renzo Piano fuese el garante. Las instituciones se han demostrado sordas a estas advertencias y han perseguido el camino de la demolición y reconstrucción eligiendo un procedimiento decisional arbitrario y poco transparente que ha llevado a la selección de un proyecto ideado en pocos días y de unas empresas constructoras más que previsibles, ya que algunas de ellas habían sido anunciadas como ejecutoras de las obras por boca del Ministro de Infraestructuras Danilo Toninelli antes de cualquier consulta. Génova y los genoveses merecían una respuesta rápida y eficaz, pero si esta tenía que ser la respuesta entonces ni siquiera hacía falta esperar estos cuatro meses. Todo, al parecer, ya estaba decidido.
Fotomontaje del proyecto ganador del nuevo viaducto sobre el Polcevera - Visualización: cortesía Salini-Impregilo
A pesar de todo varias empresas – que habían evidentemente empezado a trabajar antes de la convocatoria del 16 de noviembre – han presentado dentro del plazo sus propuestas. Entre ellas - además de los ganadores Salini Impregilo, Fincantieri e Italferr - Rizzani De Eccher, Pizzarotti, Siag, Fagioli, la asociación Vernazza, Ecoeridania y Carena y el grupo Cimolai en asociación con el arquitecto Santiago Calatrava que ha llegado a presentar cuatro diferentes diseños del viaducto. Dado que los pliegos de condiciones dejaban amplia libertad en las propuestas, las que han llegado no son comparables entre ellas. Todo ya previsto por el mismo Comisario Marco Bucci el cual ha declarado que “no se ha hecho ninguna comparación”. Se ha elegido simplemente la mejor.
Los cuatro diferentes diseños presentados por Santiago Calatrava con el grupo Cimolai - Vídeo: cortesía Cimolai
El nuevo viaducto estará listo – para ser visto y fotografiado, pero aún no para ser cruzado, tal como declarado por el Comisario Bucci – en doce meses a partir de la terminación de los derribos. El coste de la reconstrucción será de 202 millones de euros, “todo incluido y nada excluido, fijo e inmutable”, tal como establece con una (otra) forma poco ortodoxa el decreto de adjudicación de las obras. Italferr será la responsable del desarrollo del proyecto, mientras Renzo Piano hará de supervisor para garantizar el respeto de la idea original, de forma gratuita como donación a la ciudad de Génova.

Declara Renzo Piano:

"El nuevo puente tendrá que ser simple y sobrio, pero no banal. Parecerá un barco amarrado en el valle; un puente de acero ligero y brillante. Durante el día reflejará la luz solar y absorberá la energía solar y la devolverá por la noche."

Rendering del proyecto ganador del nuevo viaducto sobre el Polcevera - Visualización: cortesía Salini-Impregilo
El proyecto ganador parece ser la antítesis de lo que era el Puente Morandi, quizás por una voluntad, consciente o no, de extirpar los miedos que cualquier semejanza con el antiguo puente pudiera despertar y tranquilizar, de esta manera, la población. Nada de tirantes ni estructuras atrevidas, un puente con los pies bien plantados en el suelo, un milenario sistema trilítico que no puede fallar. Un pilar y un dintel cada 50 metros. La tecnología avanzada está reservada para los sensores y los sistemas de monitorización que alertarán en caso de que haya el mínimo problema. Esto también tranquiliza. Única “concesión” a una solución meramente funcional y conservadora: un toque de retórica por encima de la línea horizontal del trilito. 43 farolas que emitirán luz en forma de vela para recordar las 43 víctimas de la tragedia del 14 de agosto.
Rendering del proyecto ganador con las luces en forma de vela - Visualización: cortesía Salini-Impregilo
Quizás estas 43 farolas se podían haber evitado si se hubieran respetado los protocolos de manutención, si se hubieran hecho las intervenciones periódicas necesarias, si se hubieran realizado los debidos controles. Es decir si un sistema, organizado sobre la base de unas normas claras y eficaces, se hubiese comportado de forma responsable. La respuesta que después de cuatro meses ha llegado por parte de este sistema no parece estar en esta línea.

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