Una pirámide recubierta de ladrillos

John Hill, Thomas Geuder
30. junio 2017
Herzog & de Meuron han ampliado recientemente su propia Tate Modern del año 2000. (Foto: Anke Müllerklein / GIMA)

Ampliar un museo famoso que, además, es un icono industrial realizado en ladrillo, requiere una solución arquitectónica contundente. Herzog & de Meuron han logrado el equilibrio con un edificio nuevo para la Tate Modern que se relaciona con elegancia con su entorno en el South Bank de Londres.

Proyecto: Tate Modern Expansion, London, 2016
Cliente: Tate, London, GB
Arquitecto: Herzog & de Meuron, Basel, CH
Socios: Jacques Herzog, Pierre de Meuron, Ascan Mergenthaler (Socio encargado), Harry Gugger (hasta el 2009)
Equipo de proyecto: John O ' Mara (Asociado, Director de proyecto), Kwamina Monney (Project Manager), Ben Duckworth (Asociado), Christoph Zeller 
Fabricante: GIMA, Marklkofen, DE 
Producto: NF/DF clinker, TM2 color 
Ingeniería de fachadas: Ramboll UK, Londres
Asesor de fachadas: Billings Design, Dublín​
Superficie de fachada: 11,790 m2
El desarrollo urbano de la Tate Modern se caracteriza por su heterogeneidad. (Foto: Iwan Baan / Herzog & de Meuron)

Desde el año 2000, la Tate Modern ha enriquecido la ciudad de Londres y los más de cinco millones de personas que anualmente la visitan. La antigua Bankside Power Station —un edificio impresionante situado en el South Bank del Támesis y que iguala la altura de la catedral de Saint Paul al otro lado del río— ha sido reconvertida por los arquitectos suizos Herzog & de Meuron después de ganar un concurso en 1995. Desde entonces ha servido como referente para la reconversión de estructuras de dimensiones similares. Aunque se trataba de la ubicación de una central eléctrica de la década de 1890, el edificio de ladrillos era más reciente de lo que se podría imaginar. Fue construido en 1952 según un diseño de Sir Giles Gilbert Scott, que fue el responsable de la catedral de Liverpool, la Battersea Power Station (que forma parte de una reurbanización de uso mixto que está actualmente en ejecución) y las mundialmente famosas cabinas telefónicas rojas de la ciudad. El edificio Bankside, con sus 200 metros de longitud, fue construido con una estructura de acero y cubierto de ladrillos, en una especie de diseño industrial neoclásico con una chimenea inconfundible que da al Támesis. Con su transformación de central eléctrica a museo de arte, la gran sala de turbinas es lo que más llama la atención debido a sus colosales dimensiones y a su uso como espacio para exponer obras de arte encargadas especialmente para este espacio.

Esta ampliación media entre la antigua central eléctrica y su entorno. (Picture: Anke Müllerklein / GIMA)

Como la Boiler House, que es el nombre que recibió la transformación del año 2000, llegó rápidamente al límite de su capacidad, se consideró necesaria una ampliación y se celebró un concurso en 2005. No hace falta decir que Herzog & de Meuron ganaron con holgura y tuvieron la oportunidad de ampliar su obra anterior. Desarrollaron un diseño que se sitúa detrás de la Boiler House y adopta la arquitectura y el lenguaje material del original, pero lo traduce en una forma inesperada. Los arquitectos excavaron la Turbine Hall para crear un gran espacio público, y su ampliación se sitúa encima de unos tanques de aceite subterráneos en forma de trébol que ahora sirven como espacio de exposición. Sobre ello crece una forma piramidal truncada, «generada por las geometrías combinadas del contexto del lugar y del edificio existente», según se describe en la página web de los arquitectos. Llamada Switch House, el diseño de la ampliación responde a la necesidad de ser visible para los visitantes que se aproximan desde el norte a través del Millenium Bridge diseñado por Norman Foster, pero sin colocarla en primer plano ni competir con la emblemática chimenea. Asimismo, los arquitectos intentaron crear un edificio conglomerado en lugar de dos edificios que se pudieran diferenciar fácilmente como fase uno y fase dos.

En el patrón dentado a lo largo del edificio inclinado, se colocaron alrededor de 336.000 ladrillos de 212 tipos diferentes. (Foto: Anke Müllerklein / GIMA)

Así, la Switch House se recubrió con ladrillos especiales que imitan los del edificio existente, pero lo hacen de un modo totalmente nuevo. Los ladrillos holandeses de GIMA tienen un tamaño estándar de un cuadrado de 215 mm de lado con una altura de 69 mm. No obstante, en lugar de colocarse de la manera convencional, los ladrillos se unen en módulos: cada módulo está formado por dos ladrillos unidos con mortero y colocados como si fuera una fachada ventilada montada sobre anclajes. Para adaptar la mampostería a la forma tridimensional del edificio, la fachada fue dividida en secciones y los 336.000 ladrillos holandeses de 212 tipos diferentes se unieron a la subestructura en bloques con fijaciones de acero y uniones de resina sintética.

Se han especificado algunos otros tipos diferentes de ladrillos para la fachada facetada: ladrillos escalonados para las zonas perforadas y para las áreas cerradas en vertical; ladrillos montados a ras para las fachadas verticales y con ángulos cerrados; y ladrillos individuales y ladrillos cortados a medida para los bordes y las uniones donde se encuentran los planos inclinados. Para conseguir cierta uniformidad, los ladrillos se produjeron en lotes con un porcentaje predefinido de tonos claro, medio y oscuro para proporcionar cierta apariencia de profundidad. Así, los ladrillos forman una especie de velo, que actúa como filtro durante el día y a través del cual la luz brilla desde dentro durante el atardecer. Pero, en esencia, el velo se levanta en ranuras horizontales situadas con precisión para permitir unas vistas impresionantes de la ciudad, que distraen del arte del interior.

Con el patrón dentado y los muros en ángulo, el recurrente detalle de la esquina era especialmente interesante. (Foto: Anke Müllerklein / GIMA)
Al anochecer, la parcial transparencia de la piel de ladrillo perforado se hace claramente perceptible. (Foto: Iwan Baan / Herzog & de Meuron)
Representación gráfica de los volúmenes antiguo y nuevo, incluidos los tanques subterráneos de aceite, en rojo. (Dibujo: Peter Saville with Paul Hetherington and Morph)
Diagrama de la sección de los proyectos de 2000 y 2016 con el encaje de sus alturas.
En el interior, el «velo» de la fachada de ladrillos proporciona sombras y enmarca las vistas de la ciudad. (Foto: Iwan Baan / Herzog & de Meuron)
La estructura de entramado de hormigón de la extensión permite que la fachada pueda ser tan abierta como se desee. (Foto: Iwan Baan / Herzog y de Meuron)
La ampliación de la Tate Modern no podía ser más alta que la chimenea existente, pero tenía que ser visible desde el otro lado del Támesis. (Foto: Iwan Baan / Herzog & de Meuron)

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