Nuevos usos del patrimonio industrial y su permeabilidad urbana

Patricia Tamayo Pérez
26. septiembre 2019
Gordon Matta-Clark et Gerry Hovagimyan travaillant à Conical Intersect. Rue Beaubourg, 1975. Harry Gruyaert © Harry Gruyaert / Magnum Photos.

La obra de Gordon Matta-Clark, un enorme cono cortado en un edificio del siglo XVII destinado a ser destruido en el distrito de Les Halles-Beaubourg en París, nos ayuda a reflexionar cómo un edificio existente puede abrirse hacia la ciudad y tener una mirada distinta de la que tenía en su origen.

Tras la reconversión industrial del sector en las últimas décadas, nos hemos encontrado con edificios fabriles abandonados o sin uso en la ciudad. Debido a su ubicación privilegiada dentro de la trama urbana, tienen el potencial de ser reconvertidos en edificios públicos, favoreciendo a la ciudadanía con una nueva función. Esto conlleva a pensar que el espacio inmediato a éstos, es un factor clave para permitir la interacción con el entorno, un entorno que ha ido cambiando a lo largo de los años, al que ahora tiene que adaptarse y enfrentarse, la ciudad. Pues, pasan de ser complejos productivos herméticos debido a su uso inicial, a poderse coser con el tejido adyacente, favoreciendo así, la porosidad urbana.

La porosidad urbana involucra la posibilidad de un espacio permeable. En este aspecto, los edificios públicos pueden jugar un papel importante”. Bernardo Secchi

El cambio de uso de estos edificios, de ser productivos a públicos, conduce a la necesaria reformulación de nuevas relaciones urbanas como la accesibilidad, permeabilidad y conectividad. Estos procesos de transformación y su relación con la secuencia de espacios entre lo hermético, a lo abierto, son temas fundamentales en estos tipos de proyectos.

En Barcelona, tanto en el complejo industrial de Fabra i Coats en Sant Andreu, como la fábrica de plásticos Alchemika en el barrio del Camp de l’Arpa del Clot, o las antiguas Atarazanas Reales de Barcelona al final de Las Ramblas, como edificio productivo por su condición de astillero, son casos en los que podemos observar cómo su transformación a equipamiento, ha propiciado una nueva permeabilidad al edificio.

No hay que perder de vista que el cambio de uso de edificios es un tema de múltiples capas, caracterizado por un alto nivel de complejidad. Una de esas capas es la condición del borde, del límite, de los espacios contiguos al edificio, que tiene un rol fundamental. Por tanto, debemos entender que cuando una fábrica se convierte en un edificio público, hay una condición de borde que cambia. Deja de tener la condición de propiedad cerrada - con acceso restringido - para ser equipamiento público - con acceso libre -, capaz de reestructurar social, cultural y espacialmente el tejido urbano inmediato. Por lo que el encuentro con la trama urbana es esencial.

Recinto Fabra i Coats en Barcelona - Uno de los accesos originales en ‘Ca l’Alsina’ que daba al eje vertebrador del Barrio de Sant Andreu, Major de Sant Andreu. © CEEI.

Durante su tiempo productivo, el recinto Fabra i Coats siempre permaneció con la misma condición hacia el barrio, cerrado con un límite muy claro, teniendo tres accesos. El conjunto constaba de dos zonas, ‘el vapor del rec’ (1 acceso) y ‘Ca l’Alzina’ (2 accesos), ambas encerradas con un muro perimetral y separadas por la actual calle de Sant Adrià. Fue después de su cierre en el 2005, que se empieza a experimentar una transformación, al cambiar el uso del complejo, después de que una empresa privada comprara el recinto, se derribó todo el muro perimetral en la zona de ‘el vapor del rec’, así como, todas las otras naves, excepto una, dejando un vacío urbano a una escala distinta al entorno. Fue cuando, por presión vecinal, el Ayuntamiento compró el complejo para su conservación y para convertirlo en un espacio multidisciplinario. Actualmente, sólo una de las naves del ‘vapor del rec’ sigue en pie, el Centro Cultural Can Fabra y la Biblioteca. En la otra zona - ‘Ca l’Alzina’- casi todos los edificios aún permanecen, formando el complejo que podemos ver actualmente, junto con el muro perimetral que los rodea. Éste ha sido objeto de múltiples discusiones, sin ser clara aún su condición. Los distintos proyectos para guardería, escuela, instituto, vivienda social, entre otros, han dado lugar a nuevos accesos y aberturas al complejo, aunque desafortunadamente se ha perdido el acceso original al recinto por la calle Major de Sant Andreu.

Todo el complejo de Fabra i Coats en época productiva. Se puede observar las dos zonas, ‘Ca l’Alsina’ a la izquierda y ‘el vapor del rec’ a la derecha. Visualización © Patricia Tamayo

En marzo del 2018 el Ayuntamiento sacó a concurso la última nave a reconvertir, la F, para proyectar el nuevo Centro de Interpretación del Trabajo y la Ciudad gestionado por MUHBA, el proyecto ganador fue el firmado por los arquitectos Patricia Tamayo, Ramon Valls y Matters SLP. Este proyecto dará voz a lo que ha significado el trabajo fabril en la ciudad, conservando la memoria histórica y la lucha de los trabajadores, juntamente con objetos y maquinaria original de la fábrica. El proyecto mantiene su espíritu a la vez que da valor a los elementos originales.

Visualización © Patricia Tamayo

La estrategia ha sido desarrollar de manera transversal: el valor arquitectónico, el valor significativo y el vector energético, que se ha incorporado no como complemento, sino formando parte de manera ineludible del concepto general de la propuesta. Se mejoran los niveles de eficiencia energética, de una manera pasiva, siendo un mecanismo que contribuye a aumentar el ciclo de vida útil del edificio, generando así, un retorno social de la inversión planteada.
Con este proyecto en curso, que actualmente se acaba de redactar la fase de anteproyecto, finalizará el cambio de uso de las naves de lo que fue la fábrica textil. No sólo siendo equipamientos para el barrio sino para toda la ciudad. 
 

Situación actual de los accesos del complejo de Fabra i Coats con propuestas futuras. Visualización © Patricia Tamayo

La antigua fábrica de plásticos ‘Alchemika’, que ocupaba parte del conjunto industrial Costa Font, obra del arquitecto Francesc Mitjans, promueve coser una nueva permeabilidad en el tejido del barrio. Después de una gran presión vecinal, se logró su cambio de uso. El proyecto debía acoger, una biblioteca municipal, una guardería, un centro de barrio y una residencia para la tercera edad con un centro de día. La obra de Oliveras Boix Arquitectos logró configurar un conjunto multifuncional de equipamientos, que conviven en un mismo emplazamiento. La fábrica, que inicialmente sólo tenía un único acceso, conformada por una fachada completamente hermética y robusta, dista mucho de la accesibilidad y permeabilidad que tiene hoy, con un cuádruple acceso al complejo, aunque únicamente se mantenga su fachada principal.

En la esquina de la calle Indústria, un antiguo cartel luminoso con las letras de «Alchemika» se ha restaurado para que siga dando nombre al complejo. © OliverasBoix Arquitectes / José Hevia
 

Las Atarazanas Reales de Barcelona fueron un astillero con acceso desde el mar, que posteriormente se instaló un cuartel de artillería cerrándose completamente a la ciudad y que después de una cesión al Ayuntamiento, se destinó al actual Museo Marítimo de Barcelona. El acceso al Museo, ha sido objeto de diversas alteraciones, desde su inicio en el 1935 hasta la actualidad. El pasado 2016 se inauguró la última transformación realizada por el estudio BOPBAA junto a AV62 del nuevo acceso al Museo, en la que el vestíbulo y su entrada principal cambian drásticamente, para así intentar potenciar un espacio abandonado de la trama urbana en frente de la fachada marítima de la ciudad, potenciando la transversalidad entre el patio interior del museo - anterior acceso al Museo - y la nueva entrada principal, así como, generando una transparencia hacia el exterior, con las grandes aberturas entre los contrafuertes originales de la fachada. De manera que el vestíbulo se puede cruzar visualmente con el objetivo de dar mayor visibilidad al edificio y a la programación del mismo.

Foto: Cortesía de AV62 Arquitectos.
Evolución en el acceso del Museo Marítimo de Barcelona. Dibujo Patricia Tamayo

Estos son algunos de los casos ubicados en nuestra ciudad, donde podemos observar como se ha podido transformar, reutilizar e integrar con diferentes proyectos, espacios que en muchos casos habrían quedado sin actividad. A la vez, nos hacen reflexionar sobre la relación entre la permeabilidad y el cambio de uso, ya que, no sólo es posible su transformación a uno nuevo, sino que se supera la condición de edificio funcionalmente encerrado. Aunque el grado de permeabilidad es distinto en los casos anteriormente mencionados, su nueva actividad genera una especie de tentáculos desde dentro a fuera que hace posible su integración dentro del tejido urbano en constante evolución


Patricia Tamayo Pérez
M.Arch Arquitecta por ETSALS Barcelona. 
Profesora de proyectos en UIC Barcelona - School of Architecture
Doctoranda en KU Leuven - Universidad Católica de Lovaina en Bélgica.

Proyecto destacado

Modourbano Architectural Design

Procaccini 17 - complesso residenziale

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