Homenaje a Julio Cano Lasso 1920-2020

Silvia Pujalte Toledo
29. octubre 2020
Central de comunicaciones por satélite de Buitrago del Lozoya | Foto: Archivo Estudio Cano Lasso

El pasado 8 de octubre, coincidiendo con el Día Mundial de la Arquitectura, el Colegio Oficial de Arquitectos de Cádiz organizó un homenaje al arquitecto madrileño con ocasión del centenario de su nacimiento.

 

El acto, celebrado de manera online y que pudo seguirse por YouTube, contó con las intervenciones de los arquitectos Josep Llinás y Alberto Campo Baeza, y de sus hijos los también arquitectos Lucía Cano Pintos (Estudio Selgas Cano), Diego Cano Pintos, Gonzalo Cano Pintos y Alfonso Cano Pintos. Introdujo y moderó el debate Enrique Encabo, doctor arquitecto y profesor de la ETSAM, editor, investigador y gestor cultural.

Enrique Encabo inició el seminario con una breve conferencia repasando la trayectoria del arquitecto y su extensa obra que sirvió de contexto para las intervenciones posteriores. Encabo, citó al propio Julio que al final de su vida dijo: "Nunca me propuse meta alguna, sencillamente eché a andar sin otra meta que avanzar hasta donde las fuerzas me asistieran, y esa aparente falta de ambición me ha dado serenidad y sosiego"

Esta frase encierra, de algún modo, la manera de hacer del arquitecto, comentó Encabo. Una arquitectura sin grandes pretensiones, incluso austera, conseguida a base de muchas horas de trabajo pero realizada con serenidad y tranquilidad, una actitud que durante el coloquio señalaron algunos de los intervinientes.

La generosidad de Cano Lasso fue alabada por sus hijos que pisaron el estudio desde bien pronto, pero también por Alberto Campo Baeza y Enrique Encabao que refirieron la estrategia del arquitecto para formar equipo con los jóvenes arquitectos del momento (Alberto Campo entre ellos) y con algunos de sus estudiantes para compartir encargos en sentido literal: repartiendo los honorarios, pero también la firma y responsabilidad sobre ellos.

La casa estudio de Julio Cano Lasso, barrio de La Florida, Madrid | Foto: Archivo Estudio Cano Lasso

Lucía Cano fue tal vez la que explicó mejor la sensibilidad de su padre como arquitecto y lo hizo a través de algunas imágenes de la casa-estudio donde vivía la familia en La Florida, a las afueras Madrid. Una casa refugio que Julio encalaba cada año, llena de sutilezas, sombras y texturas diferentes que el paso del tiempo ha llenado de matices: la cal acumulada en los ladrillos, la belleza de la vegetación sin podar, las sombras de las verjas. "La casa era como él" apuntó Lucía "... era austera, elegante, sensible, llena de detalles, detalles humildes".

Una casa donde arquitectura y naturaleza se han unido. Una naturaleza sobre la que casi no intervenir para admirar, por ejemplo, cómo algunas semillas transportadas por el viento florecían en la cubierta, o cómo el ladrillo se iba cubriendo de musgo. 

La casa estudio de Julio Cano Lasso, barrio de La Florida, Madrid | Foto: Archivo Estudio Cano Lasso

El dibujo fue una de las grandes pasiones de Julio Cano a la que dedicó muchas horas. Sus hijos recordaron sus cuadernos de viaje con apuntes del paisaje, de detalles arquitectónicos, pero también de instantes familiares. Son célebres, y fueron de hecho alabados por Josep Llinás durante el coloquio, sus dibujos de ciudades históricas españolas cargados de tinta, a veces más rápidos, a veces más elaborados, a los que Julio añadía o quitaba elementos en su afán de ir reconstruyendo la panorámica de la ciudad ideal en diferentes épocas históricas. 

Visión de Toledo | Imagen: Archivo Estudio Cano Lasso
1º premio en Concurso restringido para la centralización de oficinas de Telefónica. Sin construir. Compañía telefónica (1ª propuesta). Fuentelarreina, Madrid. 1968 | Imagen: Archivo Estudio Cano Lasso

Otra constante es sus obras fue el uso del círculo en planta, casi siempre a modo de "bow-window" esos balcones-mirador en voladizo asomados hacia el paisaje desde un interior protegido. Los reconocemos en el proyecto del Auditorio de Galicia, pero también en las viviendas de la calle Basílica o en el fantástico proyecto para la Central de Comunicaciones vía satélite en Buitrago del Lozoya (ver fotografía de portada).

El Auditorio de Galicia, Santiago de Compostela | Foto: Archivo Estudio Cano Lasso
Portal y arranque de torreones, Viviendas de la calle Basílica, Madrid, 1966  | Foto: Archivo Estudio Cano Lasso

"La arquitectura de Julio tiene esa característica de universalidad en el tiempo y en el espacio" dijo Alberto Campo Baeza durante el acto. Y es que Julio Cano Lasso sigue siendo todavía un arquitecto por descubrir en nuestro país, es de alabar el merecido homenaje realizado a su figura desde el Colegio de Arquitectos de Cádiz. 

El Archivo Cano Lasso es una herramienta gratuita, digital y disponible para preservar y difundir su obra.

Universidad Laboral, Almería. Julio Cano Lasso en colaboración con Alberto Campo Baeza, M. Martín Escanciano, A. Más Guindal | Foto: Carlos Pérez Siquier

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