Restaurar la belleza original. Entrevista a los ganadores del EU Mies Award 2017

11. junio 2017
NL architects y XVW architectuur en el Pabellón Mies van der Rohe, Barcelona. Foto: Anna Mas
Entrevista a los representantes de los estudios autores de DeFlat Kleiburg, obra ganadora del Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea – Premio Mies van der Rohe 2017.
DeFlat es una renovación innovadora de uno de los mayores edificios de apartamentos de los Países Bajos llamado Kleiburg, en Ámsterdam, un bloque con forma de serpiente con 500 apartamentos, 400 metros de largo y 10+1 pisos de altura.

El consorcio DeFlat rescató el edificio de la ruina convirtiéndolo en un innovador proyecto donde los habitantes acaban el interior de sus apartamentos por sí mismos.
DeFlat Kleiburg. Foto: Marcel van der Burg
​La intervención de NL Architects y XVW architectuur se enfocó en revelar y enfatizar la belleza intrínseca y original del edificio: se suprimieron los ascensores añadidos en los años ochenta para situarlos en el interior de los núcleos; se remplazaron los cerramientos de la fachada por doble vidrio para mejorar la sensación de seguridad, control y para humanizar los pasajes; se quitó la pintura de las barandillas para revelar la suavidad del hormigón prefabricado; se trasladaron los espacios de almacenamiento de la planta baja para liberarla y transformarlos en espacios de vivienda, mejorando así las relaciones sociales y el control natural de las zonas comunes por los propios vecinos.

La idea base del proyecto fue renovar la estructura principal dejando los apartamentos sin terminar y sin amueblar para minimizar el riesgo del consorcio y de las inversiones realizadas. De paso, se creó un nuevo modelo de negocio para la vivienda en los Países Bajos.
DeFlat Kleiburg. Foto: Marcel van der Burg
Kamiel Klaasse de NL Architects y Xander Vermeulen Windsant de XVW architectuur fueron entrevistados por Miriam Giordano durante las EU Mies Award Talks que precedieron la ceremonia de entrega del premio en Barcelona en el Pabellón Mies van der Rohe.

Al parecer, este proyecto consiste más en una “limpieza” y restauración del edificio que en una nueva construcción. ¿Percibió el proceso como una forma diferente de hacer arquitectura?

KK: Ha sido algo muy diferente a lo que solíamos hacer. Aunque nuestros comienzos fueron haciendo reformas a particulares, a amigos o miembros de la familia, el proceso no se parece a lo que hicimos en este caso [Kleiburg]: había una estructura y sólo intentamos adaptarla a otros deseos. Había mucha presión psicológica y en muchos otros sentidos para alterar el edificio, porque la idea preconcebida era que no era bueno. Así que lo más importante fue descubrir que en realidad era bonito e incluso hermoso. La revelación fue imaginar que tal vez no era necesario añadir o extraer, quitar o cortar partes, sino básicamente restaurar la belleza original que estaba inactiva y devolverla a la vida. Fue un momento crucial porque cualquier otra operación hubiera sido muy costosa. Si haces una hermosa adaptación, donde puedes poner un árbol o hacer un hermoso balcón a doble altura para crear más espacio al eliminar otro, todas estas cosas cuestan en principio más que preservar lo que hay. La idea de no cambiar mucho el edificio y el hecho de que el edificio necesitaba ser barato, fueron dos decisiones que funcionaban muy bien juntas para conseguir el mismo objetivo.
NL architects, XVW architectuur, Kondor WesselsVastgoed en el Pabellón Mies van der Rohe, junto con los representantes de la Fundacio Mies van der Rohe, Creative Europe y Ajuntament de Barcelona
DeFlat Kleiburg, Interior. Foto: Marcel van der Burg
En 2005, NL architects ganó el premio Mies van der Rohe al Arquitecto Emergente. ¿Cómo ha cambiado el estudio durante este tiempo hasta el reconocimiento del premio "grande" de hoy?

KK: El premio Mies van der Rohe es increíblemente importante, por lo que no puede ser subestimado. La relevancia de este premio es que es muy prestigioso. Hoy en día todavía mucho de nuestro trabajo depende de la confianza que nos tienen los clientes. Tienen que creer en ti de alguna manera, así que cualquier apoyo que indica que eres digno de su confianza, es una increíble contribución para el futuro del estudio. Naturalmente los premios juegan un papel muy importante, pero la situación económica en general es mucho más influyente, hay grandes fluctuaciones y tienes que lidiar con ellas. Este premio en particular es una oportunidad.

En un proyecto de arquitectura participativa como este, ¿cómo cambió vuestro rol como arquitectos respecto al cliente y a la opinión pública?​

XVW: Creo que siempre buscamos un tipo de especificidad en los proyectos, que después resuene con la ambición del proyecto. Creo que permitiendo a los futuros habitantes convertirse en co-arquitectos de su propio apartamento, este tipo de resonancia se multiplicó por 500 y se creó una “capa” muy agradable de actitud arquitectónica general hacia todo el edificio. Creo que se nos pidió dar un paso atrás desde este micro nivel en el que estábamos acostumbrados a diseñar el apartamento estándar ideal, para después copiarlo un par de veces con algunas variaciones. Esta capa añadida de variación y diferenciación en el proyecto también refuerza la idea de mostrar el edificio en su totalidad como un único gesto urbano, como una cosa entera.
DeFlat Kleiburg, balcones. Foto: Marcel van der Burg
En su opinión, ¿cuáles son los ingredientes que hicieron que este proyecto de rehabilitación de un proyecto de arquitectura mereciera el premio de 'mejor edificio de Europa'?

KK: En nuestra opinión, tal vez cualquiera de los edificios de Barcelona ​​podría calificarse como el ganador. Si usted camina por Barcelona, ​​el ambiente es tan agradable y abrumadoramente acogedor, urbano y respetuoso que te hace sentir muy humilde. Fue un gran honor formar parte de la selección de los 40 finalistas, a partir de ahí todo fue una locura – es básicamente una decisión del Jurado.
 
XVW: Para dar un argumento a favor, creo que es importante llamar la atención sobre este tema de la vivienda y la regeneración urbana. Estos dos temas están presentes en Kleiburg, pero los 5 finalistas y los 40 seleccionados son proyectos especiales propiamente dichos. No soy capaz de decir si hay una razón específica por la que deberíamos haber ganado.

​​¿Creen que este proceso, con su enfoque social, es el futuro de la arquitectura en Europa?

KK: Creo que solíamos tener la idea, o al menos en los Países Bajos, de que se puede hacer todo de forma estándar. Hemos construido casas que tienen una envolvente relativamente buena, por lo que la fachada es relativamente bonita, pero todo lo que está debajo del techo no. Por supuesto los planos de las plantas y los diseños son relativamente buenos, el material utilizado para darle forma o construirlo también, pero o las puertas están hechas de cartón o las cocinas valen 5.000 euros. Eso significa que mucha gente que adquiere un lugar como así lo va a transformar, por lo que deberíamos considerar no construir ni siquiera a este nivel y dejar que la gente lo acabe. Es una revolución lenta que ya está pasando. Se trata de construir una cáscara vacía tanto para la gente que la va a dejar completamente básica y barata, como para la que va a utilizar grifos de oro, acabados de mármol, o la combinación de estos dos. Por lo tanto, la libertad de los habitantes, los clientes de las casas residenciales, respecto a los proyectos del pasado en principio debería aumentar. De lo contrario producimos cosas que no se van a apreciar completamente, o dicho de otro modo, la manera tradicional de construir no es una manera muy sostenible de hacerlo porque, o no estás satisfecho con lo que tienes pero lo dejas, o estás tan insatisfecho que lo quitas, y entonces es un desperdicio de material y energía.

Entrevista realizada por Miriam Giordano el 26 de mayo de 2017 en Barcelona
DeFlat Kleiburg. Foto: Marcel van der Burg

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